Crónica · 11 de marzo de 2026
Cómo se lee un mostrador de primavera en perfumería
Antes de encargar la campaña de abril, conviene pasar una hora en el lineal y anotar dónde está el tester, no solo el cartel.
En marzo el mostrador de una perfumería selectiva deja de oler a madera y pasa a oler a cítricos y a agua de colonia barata que se ha colado en el tester de al lado. Esa mezcla no es un detalle poético: es la primera pista de qué se está empujando esta quincena.
Empiezo por el tester, no por el plv. Si el sérum nuevo no tiene tester y el de la marca de al lado sí, la conversación de la asesora ya está resuelta. El briefing de lanzamiento que ignoramos este gesto llega a la redacción con un relato de 'textura peso pluma' que nadie va a poder demostrar en el mostrador.
La segunda lectura es el kit. En primavera el kit no es un regalo de Navidad reducido: es una forma de mover el cuidado facial cuando el color (correctores, brillos, máscaras) reclama el borde del mueble. Si vuestra marca no tiene kit y el lineal vecino ofrece tres, el espacio visual ya está tomado.
Anoto también qué se ha retirado. Las marcas suelen hablar de lo que entra; el hueco que deja un aftersun adelantado o un iluminador de fiesta dice más del calendario real que el plan de marketing de enero.
Para un equipo que prepara salida en España, tres fotos de mostrador en Barcelona, Palma y una ciudad mediana valen más que un moodboard. Engine Beaconhub pide esas fotos en el brief interno precisamente para no escribir un ángulo que el lineal ya ha descartado.